Síndrome subacromial
Existen diversas anomalías que pueden causar el estrechamiento del espacio subacromial provocando que, al elevar el hombro, los tendones choquen con el acromion y se pincen

Síndrome subacromial

Síndrome subacromial: qué es, cómo se produce y cuál es el tratamiento de Fisioterapia más adecuado.

Siguiendo con la serie de entradas dedicadas al dolor de hombro, hoy vengo a hablaros del síndrome subacromial. Es uno de los cuadros dolorosos más frecuentes que existen. Provoca dolor e incapacidad para mover el hombro con normalidad y desarrollar las actividades de la vida diaria.

En esta entrada anterior os explico qué es el manguito rotador y por qué se lesiona con tanta frecuencia.

Los tendones del manguito van desde la escápula hasta el húmero, pasando por debajo de una estructura ósea llamada acromion. A este espacio se le conoce como espacio subacromial. Y, para evitar que estos tendones rocen con el hueso hay una bolsa llena de líquido: la bursa subacromial.

Existen diversas anomalías que pueden causar el estrechamiento del espacio subacromial provocando que, al elevar el hombro, los tendones choquen con el acromion y se pincen. Algunas de las patologías que pueden causar este estrechamiento del espacio subacromial son:

  • Tendinopatía o rotura del manguito rotador
  • Calcificaciones
  • Inestabilidad escápulo-humeral
  • Artrosis acromioclavicular

Los síntomas del síndrome subacromial son: dolor, inflamación e incapacidad para elevar el hombro. Y, aunque al principio pueden ser muy leves y aparecer sólo al realizar algunos gestos, con el tiempo se convierte en un grave problema, impidiendo al individuo desarrollar sus actividades diarias.

El tratamiento de Fisioterapia resulta muy efectivo para disminuir el dolor, la inflamación y recuperar la función del hombro y la fuerza.

En Fisioterapia María Peris ofrecemos un diagnóstico y tratamiento personalizado que se ajuste a las necesidades de cada paciente. En primer lugar, realizamos técnicas de terapia manual para mejorar la elasticidad de los tejidos y restaurar su movilidad, y enseñamos al paciente ejercicios de automovilización. Además, la radiofrecuencia nos ayuda a reducir el dolor y la inflamación, acelerar la cicatrización, regenerar los tejidos y reducir el tiempo de recuperación.

Cuando el dolor disminuye, empezamos con el plan de entrenamiento centrado en recuperar la estabilidad escapular y fortalecer los músculos del manguito rotador.

Y, por último, iremos retomando la actividad física de manera progresiva para evitar recaídas.

Espero haber aclarado vuestras dudas a cerca del síndrome subacromial y cómo puede ayudar la Fisioterapia a solucionarlo. Contacta conmigo para resolver cualquier duda al respecto: Fisioterapia y salud en el corazón de Valencia.

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