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Seguro que conoces a algún familiar o amigo con una hernia lumbar. Y, le habrás escuchado decir eso de: “la mía es L4-L5, L5-S1”. Pero, ¿qué es una hernia discal?

La columna vertebral está formada por pequeños huesos denominados vértebras que articulan entre sí. Entre las vértebras hay una especie de almohadillas: los discos intervertebrales, que aportan estabilidad y amortiguación a la columna. Estos discos tienen una composición gelatinosa, rica en agua y colágeno. Y se dividen en dos partes:

  • La parte más externa se denomina anillo fibroso. Está formado por anillos concéntricos que contienen al núcleo, evitando su salida.
  • La parte interna es el núcleo pulposo, formado por una sustancia gelatinosa con más de un 80% de agua.

Una hernia puede aparecer en cualquier nivel de la columna, pero es más común en los discos cervicales y lumbares, porque tienen más movilidad.

En esta entrada vamos a ocuparnos de la hernia lumbar, los síntomas que provoca, y su evolución y tratamiento.

Con el envejecimiento, los discos se deshidratan, perdiendo su capacidad de amortiguación. La presión y el impacto repetitivo también degeneran el disco. Poco a poco, el anillo fibroso se fisura y abomba, y el núcleo pulposo sale al exterior, provocando inflamación, dolor, y compresión de raíces nerviosas.

Por lo tanto, cuando se produce la hernia lumbar, aparecen dos cuadros clínicos diferenciados, que se pueden dar a la vez, o predominar uno de ellos:

  • Dolor sordo en la zona lumbar, de difícil localización y predominio central. Aparece cuando el disco empieza a fisurarse, pero el material que sale de su interior no afecta a otras estructuras.
  • Sin embargo, cuando contenido del disco intervertebral presiona la raíz nerviosa, se produce una radiculopatía o “ciática” (cuando se afecta el nervio ciático). El dolor aparece en todo el recorrido del nervio por el glúteo, parte posterior de muslo y pierna, y llega hasta el pie.

Los síntomas de una hernia de disco varían dependiendo del grado de rotura del anillo, y la cantidad de núcleo que se desplaza al exterior. Puede dar únicamente dolor lumbar, asociar dolor en la pierna, debilidad, e incluso pérdida de sensibilidad, así como retención de orina cuando afecta a la cola de caballo (últimas raíces nerviosas de la columna).

Normalmente los pacientes con hernia de disco refieren sensación de acorchamiento en la pierna, calambres, hormigueo y pérdida de sensibilidad y fuerza. Y, dolor de intensidad variable en función del grado de afectación.

El tratamiento suele ser conservador, con medicación para controlar el dolor y la inflamación, reposo relativo, y fisioterapia para retomar la actividad lo antes posible. Los cuadros de dolor lumbar por hernia de disco suelen responder bien al tratamiento conservador, y empiezan a remitir a las 3 semanas. Pero, en casos graves de debilidad y pérdida de sensibilidad progresiva puede ser necesario someterse a cirugía.

En Fisioterapia María Peris somos especialistas en terapia manual y abordaje de patologías de columna. Siempre empezamos con una anamnesis completa y exploración, para elaborar un diagnóstico y tratamiento personalizado para cada paciente. Una vez identificados los factores implicados en la lesión, realizamos el tratamiento manual en la consulta, y pautamos ejercicio terapéutico y consejos ergonómicos al paciente, que son fundamentales para garantizar el éxito del tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la hernia lumbar en fase aguda son: disminuir el dolor y la inflamación, y relajar y descargar la zona lumbar.

Una vez ha disminuido el dolor, el objetivo principal será reforzar la musculatura para prevenir episodios futuros, mejorando la estabilidad abdominal, lumbar y pélvica.

No dudes en contactar conmigo si necesitas cualquier aclaración. Fisioterapia y salud en el corazón de Valencia.

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