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¿Estás embarazada? ¿Tienes las piernas y los tobillos hinchados? En principio no deberías preocuparte ya que es un síntoma normal, sobretodo en el último trimestre del embarazo.

Durante la gestación, el cuerpo de la mujer sufre múltiples cambios para albergar, proteger y nutrir al feto. Las hormonas, la respiración, el corazón, entre mucho otros, se adaptan progresivamente a la nueva condición de la mujer.

El volumen de sangre de la embarazada aumenta en un litro y medio aproximadamente. Y, para poder contener esta mayor cantidad de sangre, los vasos sanguíneos se dilatan. Los cambios hormonales hacen que estos vasos se vuelven más permeables y, la sangre y exceso de líquidos entran con mayor facilidad en los tejidos, facilitando su retención.

Además, a medida que el útero crece, ejerce presión sobre los vasos sanguíneos, dificultando el retorno de la sangre al corazón. Este retorno venoso se hace especialmente difícil en las zonas más alejadas: manos, pies y pantorrillas. Los síntomas empiezan a manifestarse en el tercer trimestre de embarazo y pueden mantenerse hasta semanas después del parto.

Debido a estos cambios, el aumento de peso, y la disminución de la actividad física, puede aparecer sensación de pesadez y cansancio, e hinchazón en los pies, tobillos y piernas de la embarazada. Esta suele incrementarse al final del día, con el calor o al pasar mucho tiempo de pie, y mejora con el reposo poniendo las piernas en alto.

Aunque es un problema que afecta a muchas embarazadas, es fácil mejorarlo siguiendo algunos consejos:

  • Cuidar la alimentación y evitar el sobrepeso.
  • Evitar el calor excesivo, la ropa ceñida y los tacones altos.
  • No estar mucho tiempo de pie o con las piernas cruzadas.
  • Poner las piernas en alto durante los periodos de reposo
  • Acostarse sobre el lado izquierdo con una almohada entre las piernas.
  • Realizar masajes con agua fría en las piernas durante la ducha.
  • Automasajear las piernas con una ligera presión con la crema hidratante habitual (podemos meterla en la nevera), desde los pies hacia arriba.
  • Hacer ejercicio suave bajo supervisión de un profesional.
  • Realizar sesiones de drenaje linfático manual y presoterapia con un Fisioterapeuta

En entradas anteriores os hablé de los beneficios del drenaje linfático manual y la presoterapia. Y, ambas técnicas cobran especial interés en el caso de las embarazadas. No cuentan con ningún tipo de contraindicación a partir del cuarto mes de embarazo. Son técnicas seguras, relajantes y muy agradables. Una excelente forma de prevenir la aparición de los edemas y mejorar tu bienestar durante el embarazo.

En Fisioterapia María Peris somos muy afortunados por poder acompañar cada vez a más futuras mamás durante este período tan bonito.

¡No te quedes con las ganas, y ven a probarlo! Fisioterapia, estética y salud en el corazón de Valencia.

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