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La piel es el órgano más extenso del cuerpo. Tiene múltiples funciones, entre las que destaca la inmunológica y la función barrera; es el órgano del tacto, el filtro de la radiación ultravioleta, repara heridas y, minimiza el daño celular. Además, tiene funciones vasculares, nutritivas y reguladoras de temperatura y, se encarga de eliminar desechos.

La piel presenta un espesor variable, siendo más gruesa en superficies de apoyo y roce.

Está compuesta por tres capas:

  1. Epidermis: parte más externa, que tiene un grosor de 0,05 a 1,5 mm, que varía con la edad.
  2. Dermis: formada por una red de colágeno y fibras elásticas. Su grosor oscila entre 0.5 y 3 mm. Contiene fibroblastos que se encargan de formar colágeno.
  3. Hipodermis: Es la capa más profunda de la piel. Está compuesta por una red de células de colágeno y grasa, que ayuda a conservar el calor corporal y protege el cuerpo de lesiones.

La estructura de esta red de colágeno es fundamental para mantener la elasticidad y tersura de la piel. El envejecimiento y la exposición solar sin protección, disminuyen la capacidad de reparación del colágeno, apareciendo flacidez. Además, se forma menos cantidad de colágeno, y de peor calidad.

La disminución de los valores de estrógenos en sangre durante la menopausia es una de las principales causas del envejecimiento.  La piel y mucosas se adelgazan, pierden elasticidad y se tornan secas. Este proceso comienza en la década de los 40 años, y se intensifica después de la menopausia, por eso el cuidado de la piel en estos años es muy importante.

Después de la menopausia, las alteraciones del colágeno son responsables de dolores articulares, perdida de elasticidad muscular y flacidez cutánea.

En entradas anteriores, os hablé de la radiofrecuencia y sus múltiples beneficios. Y, hoy voy a hacer hincapié en su efecto potencial sobre la síntesis de colágeno, disminución de la flacidez y regeneración de la piel.

La radiofrecuencia (RF) no invasiva de alta potencia calienta el tejido adiposo subcutáneo, provocando contracción de las fibras de colágeno, mejorando “los cimientos” de la piel.

Además, produce un engrosamiento y realineamiento de los septos fibrosos, reforzando la estructura de los tejidos, haciéndolos más tersos.

El calor generado mediante la RF contrae la piel flácida mediante la desnaturalización del colágeno. Esto significa que al calentar el colágeno, los lazos que unes sus moléculas empiezan a romperse, convirtiéndolo en un tejido de mayor dureza que mejora de forma instantánea el aspecto de la piel, reduciendo la flacidez. Además, esta fibrosis y destrucción del colágeno envejecido pone en marcha mecanismos de reparación. De este modo, se forma nuevo colágeno de mayor calidad, que mantendrá los efectos de la RF a medio-largo plazo.

Por otro lado, la RF moviliza y licua los depósitos de grasa (similar a cuando calentamos mantequilla), haciendo más fácil su eliminación al combinarlo con una dieta equilibrada y ejercicio físico. Al calentar los tejidos profundos, mejora la circulación sanguínea, favoreciendo el drenaje de las zonas afectada, eliminando retención de líquidos y toxinas.

Estos efectos de tensado de la piel son visibles desde la primera semana tras el tratamiento, pero más evidentes a los 2 meses del tratamiento, cuando se ha completado la formación de nuevo colágeno. Además, esta mejoría se mantiene hasta 6 meses tras finalizar el tratamiento. Y, se puede alargar su efecto realizando 1 sesión mensual de mantenimiento.

Fisioterapia María Peris ha comprobado que la RF Symmed de Termosalud es un método seguro y efectivo para el tratamiento de la flacidez y la celulitis en cualquier área corporal. Los resultados son visibles tras una sola sesión, y se mantienen hasta 6 meses después de su aplicación.

Es un procedimiento no invasivo e indoloro, con pocos efectos secundarios, por eso cada vez son más los pacientes que eligen esta modalidad en lugar de métodos más dolorosos y costosos.

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